Dependiendo una cuantía, permite una evaluación precisa de los costos y beneficios financieros del proceso.
Ayuda a las partes a entender las implicaciones financieras de sus decisiones.
Facilita la planificación estratégica al establecer expectativas realistas sobre los resultados.
Promueve la eficiencia al optimizar el uso de recursos financieros y temporales.
Mejora la transparencia y la confianza en el proceso al proporcionar una base objetiva para las negociaciones.